El Ejército ensaya en Valencia cómo responder a una invasión y un ataque químico: descontaminación, robots y unidades especializadas

El ejercicio Grifo 2026, desarrollado en Bétera y otras localidades valencianas, ha reunido a unos 300 participantes para entrenar la respuesta ante amenazas nucleares, biológicas y químicas. Felipe VI asistió a una de las maniobras, en las que se simuló la localización de un agente químico de guerra.

El Ejército de Tierra ha puesto a prueba sus capacidades de respuesta ante amenazas nucleares, biológicas y químicas (NBQ) mediante el ejercicio Grifo 2026, unas maniobras desarrolladas entre el 20 y el 29 de octubre en diferentes escenarios de la provincia de Valencia.

El ejercicio, organizado por el Regimiento de Defensa Nuclear, Biológica y Química (NBQ) «Valencia» n.º 1, ha reunido a aproximadamente 300 participantes y ha recreado un escenario de conflicto internacional en el que una invasión parcial de un país y la presencia de grupos terroristas con capacidad para utilizar agentes químicos obligaban a desplegar diferentes unidades especializadas.

El objetivo ha sido mejorar la preparación operativa, la coordinación entre organismos y la capacidad de respuesta ante incidentes que puedan provocar contaminación química, biológica o radiológica.

Un escenario de invasión y amenaza química

Una de las partes más relevantes del ejercicio consistió en simular un incidente NBQ dentro de un escenario de conflicto armado.

Las unidades participantes tuvieron que intervenir en una zona donde se había producido un supuesto incidente relacionado con la dispersión de un agente químico de guerra. La operación exigía reconocer el entorno, identificar posibles fuentes de contaminación, localizar el dispositivo de dispersión y recoger muestras para su posterior análisis.

La secuencia permitió comprobar diferentes procedimientos de intervención, desde el reconocimiento inicial hasta la descontaminación de los efectivos que habían participado en las operaciones.

No se trataba de una emergencia real, sino de un escenario de entrenamiento diseñado para reproducir las dificultades que podrían encontrarse las fuerzas militares ante una amenaza de estas características.

Robots y tecnología para detectar agentes químicos

Uno de los elementos tecnológicos destacados fue el vehículo terrestre no tripulado de la plataforma Pitón, equipado con sistemas de detección y mecanismos para recoger muestras.

Este tipo de tecnología permite realizar reconocimientos en zonas potencialmente contaminadas sin exponer inicialmente a los militares a un riesgo innecesario.

Durante la demostración se utilizó el vehículo para reconocer el área de un accidente simulado, antes de que los equipos especializados continuaran la inspección sobre el terreno.

La localización del supuesto dispositivo de dispersión química y la toma de una muestra operativa formaron parte de la secuencia presentada durante las maniobras.

La incorporación de plataformas no tripuladas representa un avance importante para las unidades NBQ, ya que permite complementar el trabajo de los equipos humanos en entornos peligrosos.

Descontaminación de personas y vehículos

La descontaminación fue uno de los componentes fundamentales de Grifo 2026.

Durante el ejercicio se mostró el funcionamiento de una estación sanitaria destinada a atender a personal militar que hubiera resultado expuesto a sustancias contaminantes.

La simulación incluyó la evacuación de una baja, su traslado a una estación de descontaminación y la aplicación de los procedimientos necesarios para retirar la contaminación antes de continuar con la asistencia.

También se realizó una demostración de descontaminación pesada de vehículos y equipos militares.

Este procedimiento resulta esencial para evitar que las sustancias contaminantes se propaguen a otras zonas, instalaciones o unidades que no hayan estado expuestas inicialmente.

La intervención incluyó asimismo la descontaminación de la plataforma robótica Pitón después de su participación en el reconocimiento de la zona.

Participación de la UME, Guardia Civil, Armada y unidades italianas

Grifo 2026 se organizó en dos fases para ampliar la participación y mejorar la coordinación entre diferentes organismos.

En la primera fase, desarrollada del 21 al 25 de octubre, participaron unidades externas al Ejército de Tierra, entre ellas efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME), la Brigada de Infantería de Marina y la Guardia Civil.

También intervino el Regimiento de Defensa NBQ italiano «Cremona», perteneciente a la especialidad de defensa química, biológica, radiológica y nuclear.

La segunda fase estuvo dirigida principalmente a unidades del Ejército de Tierra, con participación de las compañías NBQ de las Brigadas I, II, VII, XI y XVI, además de la Agrupación de Sanidad n.º 1.

También se contó con apoyos puntuales de otras unidades militares.

Esta colaboración permite comprobar la interoperabilidad entre organismos que, ante una emergencia real, podrían tener que trabajar conjuntamente para controlar la contaminación, atender a los afectados y recuperar la seguridad de las zonas intervenidas.

Felipe VI presencia las maniobras en Bétera

El 28 de octubre, el rey Felipe VI visitó la Base Militar Jaime I de Bétera para presenciar la fase final del ejercicio.

Durante su visita recibió honores militares, pasó revista a la formación y asistió a una presentación sobre las capacidades del Regimiento NBQ «Valencia» n.º 1.

Posteriormente se desplazó al campo de maniobras El Mojón, donde pudo observar la recreación del incidente químico, el reconocimiento mediante el vehículo no tripulado, la toma de muestras y los procedimientos de descontaminación.

La visita real se desarrolló en un contexto de intensa actividad de las unidades participantes, aunque tuvo que acortarse debido al accidente ferroviario ocurrido en Urda, Toledo.

La preparación ante amenazas NBQ, una capacidad estratégica

Las amenazas nucleares, biológicas y químicas representan uno de los escenarios más complejos para las fuerzas armadas y los servicios de emergencia.

A diferencia de otros incidentes, la contaminación puede afectar no solo a las personas directamente expuestas, sino también a vehículos, equipos, instalaciones y espacios por los que se desplazan los efectivos de intervención.

Por ello, la respuesta exige combinar sistemas de detección, equipos de protección individual, laboratorios especializados, procedimientos de descontaminación y una coordinación eficaz entre las distintas unidades.

El ejercicio Grifo 2026 ha permitido entrenar precisamente esa cadena de actuación, desde la identificación inicial de una amenaza hasta la recuperación de personal y equipos contaminados.

Las maniobras desarrolladas en Valencia muestran la importancia que tiene la preparación especializada para responder ante escenarios de riesgo químico, biológico, radiológico o nuclear, tanto en operaciones militares como en situaciones de emergencia de gran complejidad.

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